viernes, 23 de mayo de 2008

Un ex policía rumano retiene en un bar de Ávila a sus dueños y les amenaza con un cuchillo


Un ex policía rumano retiene en un bar de Ávila a sus dueños y les amenaza con un cuchillo
La Guardia Civil ha desplazado hasta el lugar a un psicólogo para negociar con el joven, que reclama un puesto de trabajo
23.05.08
La Guardia Civil está negociando con un hombre de nacionaldiad rumana que mantiene retenidos a los dueños de un bar de la provincia de Ávila bajo amenaza de atacarles con un cuchillo. Según fuentes municipales, se trata de un ex policía rumano que se ha encerrado en el establecimiento después de atrancar la puerta con una máquina tragaperras. A la propietaria del local le ha colocado un cuchillo a la altura del cuello. Se ha dirigido a los medios de comunicacióny ha gritado: "Hola, España. Qué hacer Zapatero para mí, para extranjero".
El suceso se ha iniciado esta tarde en la población abulense de San Pedro del Arroyo, de unos 850 habitantes, que dista unos 23 kilómetros de la capital. Hasta el número 21 de la calle Calzada, donde se encuentra el bar 'San Miguel', se han desplazado miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y han acordonado la zona, además de cortar en un trayecto de unos quinientos metros la carretera N-501, que une Ávila y Salamanca.
El alcalde del municipio, Pablo Laureano, ha explicado que las conversaciones con el hombre se están llevando a cabo a través de una ventana del bar, mientras que el resto de las ventanas del local han sido tapadas con periódicos. En las inmediacioens del local se han congregado unas trescientas personas. Laureano dice que lo que pide Nicolai, nombre por el que se le conoce en el pueblo, es un trabajo.
Una persona tranquila
El alcalde le ha descrito como una persona tranquila, que cuando llegó a este pueblo dormía en un coche, una situación que se mantuvo hasta que le acogió un familia polaca. Representantes de la Embajada de Rumanía en España se han desplazado a esta localidad abulense.
Se trata de un hombre que aparenta unos 30 años, viste una camisa verde, porta una mochila sujeta por la parte del pecho, lleva pelo corto, ha fumado varios cigarrillos y ha hablado en distintas ocasiones por un teléfono móvil desde que se encuentra encerrado, han concretado testigos presenciales.
Un guardia civil y un intérprete se encuentran hablando desde fuera del bar con el rumano, quien les ha mostrado un álbum de fotografías, unas imágenes que no se apreciaban desde lejos, han señalado los testigos.

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