viernes, 23 de mayo de 2008

Alerta policial máxima ante una posible ofensiva de ETA tras la redada de Burdeos


cae el 'aparato político' en FRANCIA
Alerta policial máxima ante una posible ofensiva de ETA tras la redada de Burdeos
Los cuatro dirigentes etarras detenidos han sido trasladados hoy a París
Los cuatro etarras, incluido el supuesto jefe del aparato político de la banda, Javier López Peña, detenidos el pasado martes en Burdeos, han llegado hoy a París. Los dirigentes han sido trasladados a los locales de la Subdirección Antiterrorista (SDAT), donde permanecerán bajo arresto hasta que pasen mañana, según se prevé, a disposición judicial para su comparecencia ante jueces antiterroristas para su procesamiento, han indicado fuentes próximas a la investigación.
Testigos presenciales vieron cómo levantaba las manos, esposadas, la presunta etarra Ainhoa Ozaeta Mendikute, en el autobús que, bajo fuertes medidas de seguridad, trajo a los presuntos etarras al edificio de la SDAT.
También ha sido trasladado hoy desde Bayona (País Vasco francés) a París el ciudadano francés Louis Fort, de 75 años, quien alquiló el pasado agosto el apartamento de Burdeos donde López Peña fue arrestado junto a Ainhoa Ozaeta Mendikute, Igor Suberbiola y Jon Salaberria.
Alerta máxima
Las fuerzas de seguridad, mientras tanto, se encuentran en alerta máxima. Tanto el Ministerio como el Departamento vasco de Interior esperan una inminente ofensiva de ETA como respuesta a la caída del aparato político de la banda en Burdeos. Expertos en la lucha antiterrorista reconocen que el importante golpe policial a los ideólogos de la organización no ha afectado en absoluto a su capacidad operativa. La dirección de los comandos, independiente del grupo desmantelado, sigue intacta.
La Ertzaintza distribuyó el martes una circular interna entre todas sus unidades en la que recuerda a los agentes la necesidad de «extremar la vigilancia» ante posibles atentados contra los propios ertzainas y «contra objetivos ciudadanos, especialmente en el entorno de determinadas formaciones políticas, de sus miembros y de sus sedes». La instrucción destaca «la necesidad de incrementar las propias medidas de autoprotección», tanto en su actividad profesional como en su vida privada, según confirmó el departamento que dirige Javier Balza.
La comunicación se enmarca en las periódicas recomendaciones que el departamento traslada a los ertzainas. Sin embargo, en esta ocasión la consejería estima que el riesgo se ha «acentuado», a la vista de las recientes «actuaciones criminales de ETA» y tras los últimos éxitos en «la lucha policial contra la organización terrorista», un análisis en el que coincide con el Ministerio del Interior. De hecho, los efectivos de la Policía y la Guardia Civil están también en alerta desde el martes por la noche, después de que Alfredo Pérez Rubalcaba se reuniera con la cúpula del ministerio tras su apresurado regreso de África.
La conclusión del encuentro fue unánime: el golpe de Francia es muy relevante, pero no afecta a la operatividad de la banda, ya que la jefatura militar de ETA es «totalmente autónoma» de la política y sigue intacta. Las fuerzas de seguridad descartan que los dos cabecillas de los comandos, Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki', y Aitzol Iriondo, 'Gurbitz', hayan mantenido «contactos recientes» con López Peña y su entorno. Es más, dudan de que los jefes político y militar se conozcan físicamente.

LA CÚPULA POLÍTICA. Ainhoa Ozaeta y López Peña, arriba, y Jon Salaberria e Igor Suberbiola, tras su detención. Altos mandos antiterroristas insisten en que, fuera de sus pistoleros, 'Txeroki' y 'Gurbitz' sólo tienen relación con miembros del aparato logístico, que ha logrado reconstituirse en sólo unos meses después de que el pasado septiembre las fuerzas de seguridad galas desmantelaran en Cahors el taller de los coches bomba de ETA, que dirigía el experto en explosivos de la banda Luis Ignacio Iruretagoiena. Los cuerpos policiales trabajan a destajo para desarticular el nuevo aparato logístico, que sitúan en el suroeste de Francia y del que ya han salido casi una veintena de vehículos cargados con explosivos.
En estas circunstancias, el Ministerio de Interior no ha elevado formalmente la alerta antiterrorista al nivel máximo, reservado a elecciones y otros grandes eventos, pero sí ha dado órdenes expresas de extremar las medidas de autoprotección, sobre todo en la Guardia Civil. El instituto armado ha perdido en seis meses a tres de sus miembros y ha sido objetivo de cuatro de los más violentos atentados desde la ruptura del alto el fuego. Y a su vez, es el cuerpo policial que está detrás de los principales golpes recientes a la banda.
La principal amenaza vendría del 'complejo Vizcaya', en la actualidad el arma más potente de ETA. Encabezada por los 'liberados' -a sueldo de la organización- Jurdan Martitegi y Arkaitz Goikoetxea, y compuesta supuestamente por una docena de activistas, la mayoría 'legales' (no fichados), este grupo ha cometido desde el final de la tregua más de una veintena de atentados, dos de ellos mortales, sin sufrir arrestos policiales.
Críticas sindicales
En el caso de la Ertzaintza, la circular distribuida por la dirección del cuerpo ha sido recibida con un espíritu crítico por los sindicatos, en especial por Erne. La central acusó al departamento que dirige Javier Balza de haberles hecho «caso omiso» y de no atender «ninguna» de las reivindicaciones sindicales para mejorar la seguridad desde el fin de la tregua. Por tanto, res- ponsabiliza a la consejería de «las consecuencias» que pudiera tener la ausencia de tales medidas.
Por su parte, el sindicato Esan pidió a Interior que, además de hacer recomendaciones, «ponga los medios» para extremar las precauciones y facilite que los agentes accedan a cursos de reciclaje en materia de autoprotecc

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