
El secuestro de los dueños de un bar de Ávila acaba tras 7 horas de tensión
San Pedro del Arroyo (Ávila), 23 may
El secuestro de los dueños de un bar de Ávila perpetrado por un joven rumano ha finalizado esta noche tras la intervención de la Guardia Civil que decidió irrumpir en el local tras siete horas de tensa espera.
Una decena de miembros de los Grupos Rurales de Seguridad (GRS) ha logrado, a las 22,38 horas de hoy, la liberación del matrimonio propietario del establecimiento a quien el joven rumano amenazaba con un cuchillo y a cambio de cuya entrega exigía un puesto de trabajo.
Mientras el secuestrador salía con la cabeza tapada del interior del establecimiento y entre los abucheos de los centenares de vecinos congregados en el exterior, los miembros de las Fuerzas y Seguridad del Estado eran despedidos entre aplausos a las 22.55 horas.
La intervención fue rápida y efectiva, después de que los agentes penetrasen en el inmueble por la segunda planta para descender al bar San Miguel y redujeran al secuestrador que conversaba con los psicólogos de la Unidad Técnica de la Policía Judicial y varios guardias civiles.
De esta manera se ha puesto fin a una larga jornada que empezó minutos antes de las 16.00 horas, cuando Nicolai, rumano de 31 años, atrancó la puerta del bar situado en la travesía de San Pedro del Arroyo, localidad de 850 habitantes, a 25 kilómetros de la capital abulense.
En el interior sólo se encontraba el matrimonio que desde el primer momento se mantuvo en un segundo plano, mientras el secuestrador hablaba con los negociadores a través de la reja de una de sus ventanas.
Entretanto, el captor fumaba y bebía cervezas sin parar y hablaba con los periodistas situados a unos 15 metros frente a élde .
La visión era directa, ya que la carretera N-501 que atraviesa el pueblo fue cortada al tráfico rodado, lo que provocó colas de hasta cuatro kilómetros, ya que los coches y camiones eran desviados por las estrechas calles de la localidad.
En uno de los momentos Nicolai se ha dirigido a las cámaras para decir: "Hola España. ¿Qué hacer Zapatero para mí? Para un extranjero".
Con sangre en la frente, una mochila colgada por la parte del pecho y un trozo de espejo con el que controlaba desde el interior los movimientos del exterior del establecimiento, el secuestrador ha mostrado en algunos momentos varias fotos del pasado en su país.
Dos de ellas, en las que aparecía vestido de militar en su país, fueron mostradas a los periodistas por uno de los guardias civiles que ha conversado durante horas con él.
Aunque en varios momentos se ha mostrado agresivo, algunos vecinos del pueblo y el alcalde del mismo, Pablo Laureano Jiménez, han asegurado que es una "buena persona" que reclamaba trabajo.
En una de sus arengas hacia la prensa ha señalado: "No importo a gente, ni a Gobierno, ni puta Zapatero. soy un puto extranjero que quiere un trabajo y una habitación. No quiero dinero. ¿Por qué no puede vivir en España un extranjero?".
Atrincherado en el interior del bar, la presencia policial fue creciendo, al igual que la expectación de los vecinos, que recordaban cómo cuando llegó hace un mes y medio a la localidad, Nicolai tuvo que dormir en un coche durante semanas hasta que una pareja polaca le acogió.
Tras bromear con los periodistas, a algunos de los cuales les llegó a invitar a cerveza y un chupito -"pago yo ahora"-, volvía a mostrarse violento al mostrar sus brazos magullados y gritar que esa situación era producto del trabajo.
"¿Qué pueblo es este que no cambia mi vida por dos?", señalaba, en referencia al matrimonio al que tenía secuestrado.
Según el subdelegado del Gobierno, César Martín, se ha intervenido cuando "se veía seguro el éxito", después de que los negociadores hayan "conocido su psicología" y le hayan "controlado siempre".
Minutos después de las 22.30 se ha llevado a cabo una intervención que se ha resuelto con rapidez y con los secuestrados sanos y salvos y "contentos de que todo hubiese acabado", según Martín, que ha agradecido la colaboración de la Embajada Rumana en España, que ha enviado a dos miembros de su policía.
Tras siete horas de secuestro, el ciudadano rumano ha sido detenido y puesto a disposición judicial, mientras los dueños del bar retornaban a la normalidad, tras unas horas interminables de tensión.

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