
VALLADOLID
Tres matones torturan a un presunto narco para cobrar 500 kilos de droga
Los detenidos, dos franceses y un marroquí, abordaron a la víctima en su casa de la avenida de Gijón, le golpearon con un bate y le quemaron con una plancha
Los agresores buscaban los 50.650 euros que tenía guardados en la caja fuerte
Los ruidos al intentar arrancar una caja fuerte de la pared levantaron de la cama a una vecina y eso, quizás, pudo salvarle la vida a un presunto traficante al que tres matones a sueldo recién llegados desde Francia abordaron y torturaron hasta el límite el pasado domingo de madrugada en su casa de la avenida de Gijón para cobrar supuestamente una partida de media tonelada de droga.
Los agresores, que suman hasta quince antecedentes en su país, llegaron el sábado a la capital a bordo de un Volkswagen Golf robado y se alojaron en el hotel Conde Ansúrez para vigilar el domicilio de la víctima, junto a una tienda de muebles. «Esperaron pacientemente hasta que le vieron llegar a casa y ahí mismo le abordaron para entrar con él», explican fuentes del caso.
Eran la 1.30 horas y el inquilino poco pudo hacer contra tres hombres corpulentos y de 'contrastada experiencia' en esas lides que le introdujeron en la vivienda de dos plantas para cobrar los miles de euros que presuntamente les debía por el último (supuesto) pedido de hachís. Los tres encapuchados no se anduvieron con miramientos y lo primero que hicieron fue emprenderla a golpes con un bate de béisbol en busca del código de la caja fuerte en la que guardaba 50.650 euros.
Agua en las quemaduras
No debió dar facilidades la víctima y enseguida le introdujeron en una bañera esposado con las manos en la espalda además de cubrirle literalmente la cabeza con cinta adhesiva -también le ataron con ella las piernas- con un único orificio a la altura de la nariz. Lo que vino a continuación da fe de que los agresores parecían, incluso, dispuestos a acabar con su vida, según consideraron ayer fuentes de la investigación.
Los golpes con el bate y con un martillo fueron lo más suave que sufrió una víctima a la que realizaron varios cortes con un cuchillo en las piernas antes de quemarle con una plancha en el abdomen y en los brazos. El lesionado relató después cómo llegaron a «echarle agua sobre las quemaduras después de pasarle la plancha para causarle aún más dolor».
Mientras el cabecilla del grupo se empleaba a fondo con la víctima, el resto revolvían palmo a palmo la vivienda en busca de la ansiada caja fuerte. La encontraron e intentaron arrancarla de la pared con una palanca sin tiempo para conseguir su objetivo, ya que los ruidos despertaron a una residente de una casa próxima, que avisó al 112 a las 2.15 horas.
Habían pasado más de cuarenta y cinco larguísimos minutos cuando la primera patrulla de la Policía Nacional llegó al lugar de los hechos. Los agentes pensaron en un primer momento que la alarma procedía de la tienda de muebles colindante al número 56, donde vive la víctima, e inspeccionaron el exterior sin apreciar nada reseñable. Tampoco vieron nada extraño en la casa -las puertas y ventanas no estaban forzadas- hasta que escucharon «ruidos» y decidieron llamar al timbre en busca de información.
La cabeza «encintada»
El sonido hizo que los tres asaltantes, que tenían uno de los dos Ferrari que posee la víctima listo para huir, saltaran por la ventana del baño al garaje y abrieran la puerta para poner pies en polvorosa ante los agentes de dos patrullas ya que esperaban fuera.
Dos de los sospechosos, M. J. y L. F., de 23 y 21 años, fueron arrestados en la misma rampa de salida del aparcamiento, el primero, y a escasos metros en la avenida de Gijón. El otro consiguió llegar más lejos e intentó ocultarse entre la maleza de un descampado próximo situado por detrás de la vivienda, entre la citada avenida y el camino de la Merced. Allí se topó con los agentes de una patrulla camuflada que lograron reducir -opuso resistencia- al presunto cabecilla, N. B., de sólo 20 años.
Los policías entraron al garaje y escucharon los gritos de auxilio de la víctima desde el baño, al que tuvieron que acceder saltando el muro del patio para poder entrar a la vivienda -sin conexión interior con el garaje-. Por fin pudieron liberar al herido, al que encontraron dentro de la bañera semidesnudo -tenía los pantalones bajados y la camisa abierta- y con la cabeza «totalmente encintada».
La víctima fue evacuada al Clínico, donde permanece ingresada con quemaduras de segundo y tercer grado y hematomas y cortes por todo el cuerpo sin que su vida, en principio, corra peligro.
Los agentes registraron al día siguiente tanto el domicilio como la habitación en la que se alojaban los detenidos. En el primero encontraron los citados 50.650 euros dentro de la caja fuerte junto a gran cantidad de joyas de oro.
El lesionado cuenta con diversos antecedentes por tráfico de drogas mientras los agresores tienen en su historial quince detenciones en Francia por robos, lesiones y un sinfín de delitos más.
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