
El juzgado contempla la existencia de otros 11 delitos de exhibicionismo y provocación sexual
ARTURO CHECA| VALENCIA
La instrucción del caso de presuntos abusos sexuales sufridos por alrededor de una docena de niños en un club social avanza a un ritmo acelerado. El juzgado encargado de la investigación ha dictado ya el auto de procesamiento sobre Leocadio G. B., el gerente de las instalaciones en prisión desde el pasado mes de julio.
Según la resolución judicial, a la que ha tenido acceso LAS PROVINCIAS, la instructora estima que existen "indicios racionales bastantes" de que Leocadio pueda ser autor de los hechos relatados por los denunciantes.
En el auto, la titular del juzgado de primera instancia e instrucción número uno de Paterna señala que las diligencias practicadas hasta ahora apuntan a la supuesta existencia de ocho delitos de abusos sexuales -tres de ellos incluso con el carácter de violación- y 11 de exhibicionismo y provocación sexual hacia menores de entre 11 y 14 años.
La jueza subraya en otro instante de su auto que existen "indicios racionales de criminalidad" contra el gerente del club. Esta misma semana el procesado será conducido ante el juzgado de Paterna para que la encargada de la instrucción le comunique su nueva situación procesal.
Los hechos que la jueza imputa a Leocadio son idénticos a las acusaciones que ya en las primeras diligencias sostuvo la Fiscalía contra él: ocho delitos de abusos y tres de agresiones sexuales.
Deniega su libertad
El juzgado aprovecha además el auto para ratificar la situación de prisión provisional del sospechoso. No obstante, la propia resolución resalta que se ha producido ya una nueva petición de libertad por parte del abogado del arrestado.
La jueza ya ha denegado en varias ocasiones la salida de la cárcel del gerente del club. En otro auto al que ya tuvo acceso LAS PROVINCIAS, la titular del juzgado de Paterna negada la puesta en libertad de Leocadio, entre otros motivos, para evitar que pudiera ponerse en contacto con las supuestas víctimas y "evitar la reiteración delictiva", además de por el "riesgo de fuga" por la fuerte pena que podría caerle al detenido, de 60 años, en caso de ser condenado.
Con el auto de procesamiento, la instrucción entra en su fase final. El juzgado pasará en breve a pedir a las partes que emitan su escrito de calificación (petición de pena para el arrestado) y después el caso entrará en fase de juicio oral, ya en manos de la Audiencia de Valencia.
Mientras, el juzgado sigue practicando numerosas diligencias. Ante la jueza han desfilado ya algunos empleados del club para ser interrogados sobre las acusaciones de abusos sexuales a menores que pesan sobre Leocadio, aunque su testimonio no ha trascendido.
Testimonios "creíbles"
En poder de la instructora se encuentran también ya el resultado del examen psicológico practicado por peritos del Instituto de Medicina Legal (IML) de Valencia a la docena de adolescentes que acusan al gerente.
En ellos, los profesionales califican de "creíbles" sus testimonios. "Competente como testigo", "con adecuada capacidad de discernimiento y comprensión" y "sin alteraciones que le afecten" son algunos de los comentarios con los que los psicólogos corroboran que los menores realizan un relato de los hechos "claro y comprensible".
Los peritos también reflejan en sus informes algunas de las secuelas que los menores sufren, supuestamente tras haber sido víctimas de los presuntos abusos. Así, los autores del examen señalan como varios de ellos presentan "dificultades emocionales" y cómo tienen una deteriorada imagen de su "valía personal".
Secuelas psicológicas
Los miembros del IML recomiendan en varios casos que reciban tratamiento médico (con uno de los menores incluso se advierte de la necesidad de que reciba asistencia psicosexual). Incluso van más allá: los peritos recomiendan que no se implique a los menores "más de lo estrictamente necesario" en el proceso judicial con el fin de que los adolescentes tengan "un desarrollo estable y normalizado".
En sus declaraciones, los menores sostienen haber sufrido abusos sexuales de Leocadio durante dos o tres años. Tres de los adolescentes incluso le acusan de haberles obligado a practicar sexo entre ellos.
El procesado ha negado en todo momento las acusaciones y achaca todo a una venganza de los niños. El gerente sostiene que estaba enfrentado con algunos de ellos porque hacían pintadas en las instalaciones del club y ello les habría levado a señalarle como autor de los abusos.
Las posteriores investigaciones del juzgado han demostrado algunas falsedades en los testimonios del acusado. Varios adolescentes aseguraron que el acusado les exhibía material pornográfico en el ordenador que poseía en el club. Leocadio lo negó y dijo que sólo se conectaba a internet para ver "la Primitiva y la Bonoloto". El análisis policial del ordenador reveló el acceso a páginas de contenido erótico.
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