
Sucesos
La venganza a disparos hace temer más conflictos entre clanes enfrentados
CASTELLÓN
Tras el asesinato a tiros por una venganza del vendedor ambulante de Vinaròs, Mariano S., el temor a nuevos conflictos ha llevado a planear un dispositivo de vigilancia policial para la celebración del próximo mercadillo.
Como explicó ayer el alcalde de Vinaròs, Jordi Romeu, aunque la situación que vive la localidad tras el crimen es de normalidad, el jueves más agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil vigilarán la zona para evitar enfrentamientos.
En los últimos días, tanto Vinaròs como los municipios de los alrededores, han recibido la visita de agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil. Las entrevistas con familiares y testigos y la recogida de pruebas se han sucedido de forma constante.
Los agentes cuentan con una descripción del presunto sicario y las pistas han obligado a la Guardia Civil a remontarse a un suceso ocurrido en octubre de 2003 en Sabadell. De esta localidad se trasladó Mariano S. y su familia huyendo de los conflictos con un clan rival, que se materializaron con un asesinato cometido ese año.
El 19 de octubre de 2003, siete personas de una misma familia (supuestamente la del vendedor asesinado) entraron en el bar Mercado de Sabadell. Sin mediar palabra, se inició un tiroteo en el que murió una persona del clan rival. Otra resultó herida. Los vecinos del barrio explicaron que oyeron ocho o más disparos y algunos vecinos reconocieron que que los autores "iban a por ellos" por rencillas previas.
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