

TERRORISMO
La organización terrorista hizo explotar a medianoche un coche bomba ante el emblemáticoedificio de la entidad de ahorro vitoriana, ubicado en Salburua
GUILLERMO ELEJABEITIA| VITORIA
BLANCA CASTILLO
El coche bomba que ETA ha hecho explosionar esta madrugada contra el edificio de la Caja Vital en Vitoria estaba cargado con 82 kilogramos de explosivos, según ha adelantado la subdelegada del Gobierno en Alava, Gloria Sánchez.
La subdelegada, que ha visitado esta mañana la zona, ha explicado que según las informaciones que les ha transmitido la Ertzaintza, encargada de las investigaciones, el coche, un Renault Clio, se aparcó delante de la entrada principal y contenía la citada cantidad de explosivos. La existencia de un pequeño muro que rodeaba el edificio ha hecho que el efecto de la bomba fuera un poco menor, ha explicado la subdelegada.
El edificio atacado por ETA ha sufrido numerosos daños en las ventanas y cristales pero en principio no está afectada la estructura, según ha dicho el presidente de la entidad, Gregorio Rojo.
Inaugurado hace un año
El edificio fue inaugurado hace escasamente un año por los Príncipes de Asturias. El atentado, de gran magnitud, se produce en un clima de crispación en el seno de la izquierda abertzale tras los procesos de ilegalización de sus organizaciones políticas, e irrumpe a su vez en el proceso de fusión de las cajas vascas, del que la Vital se ha descolgado en un primer momento.
A las 23.10 de la noche una llamada al cuerpo municipal de Policía de la capital alavesa, realizada por un comunicante anónimo en nombre de la banda terrorista, alertó de la colocación de un coche bomba en las inmediaciones de la nueva sede de la Caja Vital en el barrio de Salburua, que explotaría 50 minutos después. Según informó la agencias Efe, la Policía vasca cree que la llamada fue realizada desde una cabina pública del municipio vizcaíno de Galdakao.
La Policía Municipal se puso inmediatamente en contacto con la Ertzaintza y ambos cuerpos procedieron a desalojar a los guardas de seguridad que custodiaban el edificio y un restaurante cercano.
La explosión se produjo a medianoche y fue de una potencia tal que pudo oirse en toda la ciudad, especialmente en el cercano pueblo de Betoño, y en el barrio residencial de Salburua, donde los vecinos sintieron incluso temblar las paredes, según relataron a este periódico, aunque según el Departamento de Interior no hubo que lamentar heridos.
Al cierre de esta edición el cuerpo de artificieros todavía estaba inspeccionando la zona en medio de una gran polvareda y no se había podido confirmar la dimensión exacta de los daños, aunque estos parecen ser cuantiosos ante la potencia de la explosión. Veinte minutos después de la detonación todavía era visible una columna de humo.
Perímetro policial
La bomba estaba colocada en un Renault Clio de color blanco, estacionado a unos 25 metros de la fachada principal, que ha quedado seriamente dañada, aunque al parecer la estructura del complejo no ha resultado afectada. La potencia del artefacto era tal que un trozo del coche impactó contra una de las puertas de acceso al Pabellón Fernando Buesa, donde juega sus partido el TAU Baskonia y situado a unos 300 metros.
El Edificio Vital, una moderna construcción de acero y cristal destinada a ser el buque insignia de la entidad, se encuentra en una zona no muy transitada, dada su escaso uso residencial. A pocos metros metros está la ciudad deportiva del Baskonia, cuya inauguración está prevista para el próximo mes de octubre, y el Buesa Arena. Además a unos 600 metros se encuentra el cuartel de la Policía Nacional, en Betoño y a un kilómetro, la Academia de Arkaute de la Ertzaintza.
El férreo perímetro policial, que abarcaba varios kilómetros a la redonda y mantenía cortadas las carreteras de Zurbano y Gamarra, se mantuvo durante toda la noche por temor a que los terroristas hubieran colocado una bomba trampa.
El presidente de la Caja Vital, Gregorio Rojo, se desplazó hasta el lugar pero no pudo rebasar el cordón policial. En sus declaraciones calificó la acción como «una salvajada, aunque lo importante es que no haya habido ningún daño personal». Rojo, que reconoció que los destrozos han sido considerables, dijo que el atentado «ha sido un ataque al corazón de la caja, de todos los vitorianos y de todos los alaveses» Sin embargo, el presidente de la entidad afirmó que se harán todos los esfuerzos posibles para que mañana lunes la entidad pueda funcionar con cierta normalidad. «Nos han roto», concluyó.
El Delegado del Gobierno en el País Vasco, Mikel Cabieces, condenó también el atentado y señaló que «actos tan deleznables como el de hoy van directamente contra el progreso económico y el bienestar de todos los vascos».
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