martes, 23 de septiembre de 2008

23.09.08 - ETA dice a sus bases que se preparen para un largo ciclo de violencia


NACIONAL

Las fuerzas de seguridad creen que la organización se encuentra en la primera fase de una larga campaña de atentados

ÓSCAR B. DE OTÁLORA

ETA ha comunicado a sus bases en los últimos días que deben prepararse para un largo ciclo de violencia en el que no existe ninguna posibilidad -ni a largo plazo- de buscar salidas negociadas o de sondear nuevos contactos políticos, según han señalado a EL CORREO fuentes de la lucha antiterrorista. La banda ha pedido a sus enlaces que transmitan a los militantes de la izquierda 'abertzale' y los sectores vinculados con los presos que no es el momento de esperar la búsqueda de alguna solución a medio plazo, que deben olvidarse de ese tipo de especulaciones y asumir que el contexto político no permitirá en bastantes años volver a plantearse la posibilidad de un nuevo diálogo.

Este mensaje ha coincidido con la puesta en marcha de una ofensiva en la que ETA ha colocado ya tres potentes coches bombas en 24 horas, ha acabado con la vida del brigada Luis Conde de la Cruz en Santoña y ha intentado matar al mayor número de ertzainas posibles en un atentado indiscriminado contra la comisaría de Ondarroa. De la misma forma, la banda colocó el martes una bomba lapa en el coche de un agente del Cuerpo Nacional de Policía en Bilbao. La ola de violencia ha sorprendido por su virulencia, aunque la desarticulación del 'comando Vizcaya' en julio por la Guardia Civil ya reveló los planes de ETA para llevar a cabo una campaña indiscriminada y larga en el tiempo, con un regreso a los tiempos más duros. Los tres asesinatos han coincidido en el tiempo, además, con la ilegalización de ANV y EHAK y la sentencia de condena de los dirigentes de Gestoras. Las fuerzas de seguridad, no obstante creen que la decisión de cometer los atentados de este fin de semana ya estaba tomada antes de los fallos judiciales.

Para los expertos antiterroristas, la campaña iniciada esta semana va a tener continuidad en el tiempo y revela que la banda ha puesto en marcha toda su estructura para provocar la máxima conmoción. Su evidente demostración de operatividad -atacando en un día a la Policía autónoma, el Ejecutivo y una institución financiera como la Caja Vital- muestra que sus estructuras están recompuestas pese a las detenciones y que la orden que han recibido es la perpetrar el mayor número de atentados en el menor tiempo posible. Uno de los indicadores más peligrosos ha sido el intento de secuestro de una persona registrado en Madrid el pasado 15 de septiembre. El caso está siendo estudiado por la Audiencia Nacional y las investigaciones de la Policía y la Guardia Civil comienzan a dirigir sus sospechas hacia el terrorismo de ETA.

Las fuerzas de seguridad tienen muy presente que el 'comando Vizcaya' pretendía repetir un crimen como el secuestro y asesinato de Miguel Angel Blanco, esta vez, con el concejal socialista de Eibar Benjamín Atutxa. La banda, en este sentido, ya interiorizó en 1997 que el asesinato de Blanco fue un éxito. Según algunas fuentes consultadas, los terroristas podrían pensar que un atentado de ese tipo provocaría una reacción contra la izquierda 'abertzale' -y contra el nacionalismo vasco en su conjunto- de la que podría sacar réditos políticos.

En este sentido, la ofensiva terrorista coincide con un momento de divisiones internas en la izquierda abertzale en la que han comenzado a oírse voces críticas con la lucha armada dentro del colectivo de presos. Uno de los casos más significativos fue, precisamente la semana pasada, el de una carta enviada por Urrusolo Sistiaga y Carmen Gisasola en la que además de censurar a ETA defendían, de forma insólita, «el derecho de los militantes» a abandonar la banda. Pero las diferencias también han procedido de otros sectores de la izquierda abertzale. El propio Arnaldo Otegi afirmó al salir de prisión que la negociación debía tener como objetivo sacar a los presos de la cárcel, un mensaje que no casaba con la doctrina oficial de la izquierda 'abertzale'.

Según las fuentes consultadas, la banda busca que la crueldad de su ofensiva sirva para cerrar filas en la izquierda abertzale y consolidar a la actual dirección de su rama política. Este grupo, procedente del núcleo duro de Ekin y con personas muy jóvenes y sin ascendencia política sobre los cuadros medios, está actuando desde la clandestinidad y su capacidad para movilizar al MLNV está siendo puesta en entredicho por las propias bases. ETA buscaría con su ofensiva asentar a este nuevo grupo dirigente y, sobre todo, contrarrestar la imagen de debilidad que ha mostrado desde que rompió la tregua. Esa ausencia de actividad era precisamente uno de los factores que estaban permitiendo el aumento de las críticas internas, ya que sectores internos que ponían en cuestión la violencia se sentían menos presionados.

Pero por otro lado, los terroristas también saben que una ola de violencia prolongada en el tiempo tendría consecuencias también para los partidos nacionalistas. Ya que, como ha sucedido con las declaraciones del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, las reacciones políticas también afectarían al PNV y al Gobierno vasco. ETA ya ha criticado con dureza todas las aproximaciones entre el PSE y el PNV y en los momentos de mayor aislamiento de la izquierda 'abertzale' siempre ha querido volar los puentes entre nacionalistas y no nacionalistas para evitar verse todavía más arrinconados.

Economía y TAV

Para las fuerzas de seguridad, por otra parte, el atentado de Ondarroa es un paradigma de la nueva ETA. Los terroristas han demostrado que ante su prioridad de asesinar a ertzainas no tenían ningún reparo en causar víctimas entre los vecinos de un pueblo mayoritariamente nacionalista y con un alto porcentaje de simpatizantes de la izquierda abertzale. Para muchos analistas ha sido una sorpresa que la banda perpetre un atentado indiscriminado en uno de sus feudos. Los expertos de las fuerzas de seguridad sostienen que ese ataque evidencia los planteamientos de la dirección de la banda que decidió romper la tregua y que está dispuesta a acabar con todos los tabúes existentes hasta ahora.

Por otra parte, la bomba colocada contra la Caja Vital se interpreta como una amenaza a las instituciones económicas de Euskadi, más allá de los atentados que la banda ha realizado contra empresarios que se han negado a pagar el chantaje etarra. Los expertos creen que en una línea muy similar se encuentran las obras del Tren de Alta Velocidad. En su último comunicado, la organización ya arremetía contra este proyecto y dejaba claro que se trataba de se había convertido en uno de sus objetivos prioritarios.

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