
Un policía gijonés con «grave adicción a la coca», condenado por traficar con droga El tribunal impone al agente cinco años de cárcel
Oviedo,
La Sala de lo penal de la Audiencia Nacional ha condenado por tráfico de drogas a un policía nacional asturiano, destinado en Cataluña, que admitió su «grave adicción» a la cocaína. El tribunal impone al agente cinco años de prisión por un delito contra la salud pública, con la atenuante de drogadicción, lo que le rebaja considerablemente la pena, y el pago de una multa de 34.000 euros. El fiscal reclamaba para él doce años, inhabilitación absoluta y el pago de 463.092 euros. El agente, César C. C., de Gijón, pertenecía a un grupo dedicado a la distribución en Barcelona y Asturias de «coca» adquirida en Madrid.
La sentencia condena además a otros dos asturianos, J. C. R. R. y J. A. M. E, defendidos por los abogados Luis Tuero y José Carlos Botas, respectivamente. Ambos reconocieron los hechos y aceptaron una condena de dos años de cárcel y multa de 16.539 euros, tras el acuerdo alcanzado entre el fiscal y sus defensas. El tribunal les aprecia las atenuantes de drogadicción y confesión. El ministerio público pedía para ellos inicialmente diez años y el pago de 200.000 euros.
En total hay ocho condenados. Según la sentencia, el grupo integraba un completo entramado de tráfico de drogas, con una importante ramificación en Barcelona dirigida por un abogado en activo -perteneciente al Colegio de Abogados de la Ciudad Condal- y en la que también estaba integrado otro policía nacional, Erasto L. Los hechos ocurrieron entre finales del año 2005 y primeros meses de 2006.
Según la sentencia, el abogado Francesc H., puso en marcha un retorcido plan. Uno de sus colaboradores, Eric S. y de nacionalidad colombiana, contactó con un compatriota, presunto traficante de drogas (y que a día de hoy permanece en paradero desconocido). Éste le entregaría al menos un kilo de cocaína a cambio de dinero. Pero todo era parte de un plan mucho más elaborado. El 14 de enero de 2006, Francesc H., el policía Erasto L. y Eric S. acudieron a la estación de autobuses de Sant Andreu, de Barcelona. También iría Manuel Antonio G., el traficante colombiano que supuestamente iba a venderle la cocaína a Eric S. Pero no acudió a la cita (en realidad, estaba escondido, vigilando). En su lugar se presentó Erasto L., que, en un perfecto desarrollo de su papel, se presentó como policía, le mostró su placa -real- y lo cacheó. El «agente» le encontró un kilo de cocaína (valorado en 33.000 euros), que le arrebató y arrojó en el maletero de su coche policial. Manuel Antonio G., mientras tanto, no sospechaba que aquello formaba parte de un complejo entramado para quedarse con la droga y, de paso, sacar la mayor tajada posible de la operación. A continuación, el policía cogió su teléfono y, según la acusación, simuló entablar una conversación con el supuesto fiscal del caso, que en realidad no era otro que el abogado Francesc H.
El agente fingió que «el fiscal» le ordenaba llevarle a los calabozos, de donde podría salir si prestaba una fianza. Finalmente, entregó 22.000 euros, de tal manera que los traficantes se quedaron con su droga y con el dinero.
El asturiano César C., de 30 años, fue arrestado el 18 de abril de 2006 en el peaje de Adanero. La Policía se incautó en el coche de más de dos kilos de cocaína, tasados en 66.156 euros. La droga, que iba envuelta de Vicks Vaporub para camuflar su olor, iba a ser entregada en el Principado a los otros dos asturianos implicados en la operación para su distribución en la comunidad. Los otros dos asturianos implicados fueron arrestados el 24 de abril de 2006.
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