LOS TIPOS DE TIMOS MÁS COMUNES EN ESPAÑA
La avaricia sigue rompiendo el saco, los ciudadanos siguen picando en asuntos tan viejos como la estampita, el tocomocho o el de la mancha, que perviven con fórmulas mucho más elaboradas como el lazo libanés, que se emplea en los cajeros automáticos, o páginas web de Internet gratuitas, sin contar además con las llamadas a teléfonos móviles para enganchar la línea.
Timo de la estampita: La víctima es abordado por una persona que aparenta ser disminuido psíquico, que enseña una bolsa llena de billetes. El timador no da ninguna importancia a lo que lleva diciéndole a la víctima que en la bolsa lleva estampitas. Es en ese momento cuando otro ciudadano casual se acerca y convence a la víctima para que le compre la bolsa al timador y hasta le acompaña al banco para que no le pase nada. Cuando el estafado abre la bolsa comprueba que no contiene billetes sino recortes de papel.
Timo del Nazareno: El timador crea una sociedad mercantil que comienza a efectuar compras a incautos proveedores, abonando en un principio las primeras adquisiciones en efectivo, hasta que se consigue obtener la confianza de los otros empresarios. Los proveedores están encantados con que les paguen con dinero efectivo nada más entregar el pedido, así que no protestan cuando les hace una compra realmente grande y emplea como forma de pago letras de cambio y pagarés, domiciliados contra cuentas bancarias sin fondos y , antes de que venza el primer plazo, el timador ha vendido todo a mitad de precio y ha desaparecido.
Timo del Tocomocho: Quizá el más conocido. La estafa suele desarrollarse en lugares de tránsito como estaciones o cajeros. Una persona se acerca con un billete de lotería premiado y que por las prisas no puede cobrar. El amigo quiere venderselo por mucho menos del premio que contiene. Para dar mayor credibilidad interrumpe otro aparente transeúnte gancho que suele afirmar la autenticidad del premio exhibiendo un listado de boletos premiados en un periódico antiguo. La víctima accede a aportar la cantidad del dinero premiado y cuando va a recuperarlo a la ventanilla de la lotería comprueba que el billete es falso.
Billetes tintados: Introducido en los últimos años por mafias extranjeras. Ofrecen un producto milagroso que permite transformar unas simples cartulinas negras en billetes de importante valor. Varias personas fueron detenidas en la provincia el año pasado por esa estafa. Se ofrece un maletín lleno de cartulinas y el elixir mágico por un módico precio.
Timo del lazo libanés: Otra estafa introducida en los últimos años. La manera en la que se perpetra es la siguiente: los timadores introducen el llamado lazo que suele ser, la mayoría de las veces, un trozo de cinta de vídeo para que el cajero no reconozca la introducción de una tarjeta en el mismo.De esta manera, la víctima, cuando llega al cajero para realizar cualquier transacción, enseguida comprueba que la tarjeta se ha quedado atorada.En ese momento, aparece uno de los timadores, haciéndose pasar por buen samaritano y ofreciendo ayuda. Le facilita su teléfono móvil y l dice que se comunique con la sucursal bancaria para que allí le ayuden. Al otro lado de la línea se encuentra el segundo timador, que le pide a la víctima que marque ocho cifras en el teléfono; las últimas cuatro deben de ser el pin de la tarjeta de crédito. Cuando se ha realizado esta operación, la víctima contempla con estupefacción que, pese a todo, la tarjeta no es devuelta por el cajero, así que finalmente abandona el lugar, momento en el cual los timadores aprovechan para recoger la misma y utilizarla, al conocer el código de acceso a la misma, y cometer el expolio.
Duplicado de la banda magnética o clonación: En este caso se tratan de técnicas más sofisticadas y, por lo tanto, proporcionan beneficios más jugosos. La manera de operar es duplicar o clonar las tarjetas de crédito con un lector de bandas magnéticas portátil, de pequeñas dimensiones, que registra la numeración, que se imprime posteriormente en otra tarjeta de plástico. En Andalucía se han desmantelado bandas que operaban desde restaurantes a clubs de alterne.
La silicona: Este inofensivo plástico se convierte en una buena arma para sellar las ranuras de los cajeros y no dejar salir el dinero. Cuando el cliente se marcha los ladrones la desbloquean y obtienen el reintegro.
Otro apartado es la utilización de líneas telefónicas que suelen responder al número inicial 806 o derivados, y de amplio auge en los últimos años ante la extensión de las nuevas tecnologías de telefonía o Internet:
Páginas Web gratuitas: Numerosas páginas Web, generalmente eróticas o pornográficas, que se anuncian como gratuitas condicionan su visionado a que el usuario instale en su ordenador un programa, ocultando o disimulando que la función del mismo es desconectar el modem para volverlo a conectar a Internet, pero a través de líneas 806. Teniendo en cuenta las elevadas tarifas de estas líneas, el internautas puede llegar a pagar hasta más de 60 euros por una hora de conexión a la red.
Líneas eróticas: Están mucho más reguladas en la actualidad, pero todavía se producen casos de desvíos. Además, aunque no es un timo, las operadoras intentan que la conversación se prolongue el mayor tiempo posible para aumentar el costo.
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