Uno de ellos murió ahogado aunque pidió auxilio porque no sabía nadar | La Fiscalía General del Estado denunció los hechos | Los agentes dicen que sólo "ayudaron"
Sevilla | 09/05/2008
Guardar D.T. trataba de llegar a la costa de Ceuta a nado con otras cuatro personas el pasado 21 de septiembre cuando apareció una lancha de la Guardia Civil. Los agentes, dice D.T., les pincharon los salvavidas. Uno de ellos, que no sabía nadar, murió ahogado.
El inmigrante presentó ayer una declaración ante el juzgado de Ceuta que lleva el caso. Según su testimonio, cuando estaban llegando a España fueron interceptados por una patrullera de la Guardia Civil que los subió a bordo, regresó con ellos frente a la playa marroquí de Belionex y cuando estaban "no muy lejos de la orilla pero tampoco cerca", pincharon con un cuchillo todos los flotadores y los tiraron al agua "a una altura en la que ninguno de ellos hacía pie", mientras en la playa había un grupo de militares marroquíes esperándoles.
El joven costamarfileño, de 22 años, relata en su declaración que un senegalés se resistía a ser arrojado al agua, para lo que "se agarraba firmemente a la barandilla de la embarcación" y "muy nervioso, repetía una y otra vez que no sabía nadar", pero los guardias civiles "emplearon la fuerza para soltarlo y tirarlo al mar".
Seguidamente, según su testimonio, agarraron a la mujer y la tiraron al agua, luego a un camerunés y finalmente a él, que explicó su versión ante un abogado de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) pero ha comunicado a la juez que instruye el caso que se encuentra a su disposición para ampliar o ratificar esta declaración.
La Fiscalía General del Estado denunció estos hechos como constitutivos de un presunto delito de homicidio por imprudencia. Los tres guardias civiles aseguraron en su declaración que sólo intervinieron para "ayudar al fallecido y a los otros subsaharianos". Los agentes de las fuerzas de seguridad españolas dijeron también que actuaron "siguiendo órdenes de Marruecos".
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El testigo, sin embargo, afirma que el senegalés se estaba ahogando "y no paraba de gritar auxilio diciendo 'aide-moi, aide-moi' (ayúdenme, ayúdenme)".
Fue entonces cuando uno de los guardias se tiró al agua, agarró al inmigrante y lo llevó a la orilla, donde empezó a hacerle masaje cardíaco, mientras los militares marroquíes "estaban distanciados, observando los acontecimientos".
Hubo un momento, continua el testigo, en el que el guardia civil dejó de realizar ejercicios de reanimación y llamó a alguien por teléfono. Poco después apareció un hombre vestido de blanco, que el testigo cree que era español porque lo vio conversar con el guardia civil.
El ahogado fue atendido finalmente por una ambulancia española pero ya había fallecido y fue enterrado en el cementerio de Santa Catalina de Ceuta como no identificado, si bien CEAR tan solo tardó un día en averiguar que se trataba de Laucling Sonko, de 29 años, nacido en Samboulandian (Senegal), que tenía una hermana, un cuñado y un primo con residencia legal en Vicar (Almería).
CEAR presentó la primera denuncia no sólo por homicidio por imprudencia observó otras irregularidades, dado que lo correcto hubiera sido detener a los inmigrantes en España e incoarles un expediente de expulsión.
domingo, 11 de mayo de 2008
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